"El hombre
que ríe", J.D. Salinger
Este
cuento de J.D Salinger, es una historia sobre otra historia. Comienza relatando
un niño o a quien pensamos es aún un niño, este comienza relatando su infancia,
nos cuenta que formaba parte del club de los comanches con otros 24 niños, y
que siempre a la salida del colegio, a las 3pm en punto su jefe los recogía y
se iban en su minibús al central park a
jugar según la temporada al futbol, rugby o béisbol. Este jefe que nos va
describiendo era una figura de autoridad y profundo respeto, al que amaban y en
quien confiaban más que en nadie. Ese
jefe se llamaba John Gedsudski, y era un joven tímido de 22 años, estudiante de
derecho d la universidad de Nueva York. Todas las tardes cuando ya iban de
regreso a casa, el jefe sentado en su minibús con todos los comanches
expectantes peleando por sentarse cerca del jefe, comenzaba a contarles la
historia del hombre que ríe, esa historia era perfecta para un comanche. El
jefe les relataba la historia de un desdichado, hijo único de un matrimonio
adinerado, a quien en su infancia habían secuestrado pidiendo un suculento
rescate por él, pero sus padres se negaron a pagarlo, por sus convicciones
religiosas. En castigo por la falta de los padres estos secuestradores que eran
bandidos chinos decidieron desfigurar al niño, colocando su cabeza en una morsa
de carpintero, la victima de este brutal ataque fue creciendo con una cara
desfigurada, en vez de boca poseía una enorme cavidad ovalada, en vez de nariz
tenía dos fosas nasales obstruidas por la carne y tenía una cabeza pelada en
forma de garbanzo. En consecuencia el hombre que ríe era espantoso, su aspecto
era horrible, los bandidos chinos le permitieron quedarse con ellos a cambio
que utilizase una máscara roja hecha de pétalos de amapola. El hombre que ríe
era un ser puro con una inocencia desbordante y solitario, él se dirigía todas
las mañanas al bosque cerca del escondite de los bandidos, donde se hizo amigo
de un gran número de animales entre los que se encontraban, perros, ratones,
águilas, leones, lobos, entre otros, y con los cuales podía hablar, los
animales no lo consideraban feo. El hombre que ríe, era muy inteligente, con
tan solo ver a los bandidos que lo adoptaron fue aprendiendo y mejorando el sistema
delictual de estos, comenzó a trabajar por su cuenta, siendo protagonista de
grandes hazañas. Los bandidos al enterarse de esto se pudieron celosos del
hombre que ríe e intentaron matarlo, el hombre que ríe salió ileso pero este
acontecimiento lo hizo encerrar a toda la pandilla en un mausoleo. Muy pronto
el hombre que ríe fue capaz de acumular una gran fortuna y con esto además
aumentaban sus enemigos uno nuevo a la lista eran los Dufarge que lo único que
querían era que el hombre que ríe muriera. Con la gran fortuna que acumulo el
hombre que ríe ayudaba a los monjes y el
resto lo enterraba bajos las aguas del mar negro, sus necesidades eran muy
pocas, tan solo comía arroz y sangre de águila. Con él vivían cuatro compañeros
que le eran fieles y quienes sentían una profunda admiración y amor por el
hombre que ríe, ellos eran Ala Negra el lobo, un enano llamado Omba, un gigante
llamado Hong y una chica eurasiática. Ninguno de sus subordinados conocía su
rostro. Volviendo a la historia del jefe y los comanches, una tarde algo
extraño apareció en el ómnibus, encima del espejo retrovisor del jefe y era una foto de una chica, la cual
no pasó inadvertida para los comanches, ellos le preguntaron al jefe de quien
se trataba, el jefe se limitó a decir que era Mary Hudson. Al tiempo después
los comanches lograron conocer a esta mujer, el jefe una tarde se desvio del
camino habitual a la cancha de béisbol y fue a esperar a Mary, ella entro al
ómnibus dejando a todos los comanches impactados y sin emitir ningún sonido.
Mary se hizo habitual y logro un lugar entre los comanches, ella comenzó a
jugar béisbol con ellos durante un mes más o menos.
El
jefe un día como cualquier otro iba con los comanches hacia la cancha de
béisbol y se desvió como siempre para esperar supuestamente a Mary, mientras
esperaban en el ómnibus comenzó a relatar otro capítulo del hombre que ríe.
Esta vez el mejor amigo del hombre que ríe, Ala Negra cayó en una trampa hecha
por los Dufarge, ellos le ofrecieron la libertad de Ala Negra a cambio de que
él se volviese su prisionero, el hombre que ríe al amar tanto a su amigo
acepto. Los Dufarge mintieron haciendo caer al hombre que ríe en una trampa,
puesto que no tenían ni la menor intención en dejar libre a Ala Negra, atando a
otro lobo en su lugar, el hombre que ríe al poder comunicarse con los animales
hablo con este lobo y corroboro que no era su Ala Negra, invadido por la ira se
quitó su máscara y enfrento a los Dufarge, ellos no podían ni siquiera mirarlo
por el espanto de su rostro, allí termina el capítulo, el jefe parte en
dirección a la cancha, todos los comanches quedaron inquietos y consternados ya
que esta vez Mary no apareció. Ya en la cancha se pudo vislumbrar la silueta de
Mary el jefe parte rápidamente a su encuentro pero no obtuvo buenos resultados,
pelearon y Mary se fue, el jefe volvió donde los comanches con una expresión de
profundo dolor. Ya en el ómnibus y después de su despedida dolorosa con Mary el
jefe comienza a relatar el final del capítulo que había comenzado del hombre que
ríe, en esta oportunidad él fue alcanzado por cuatro balas de los Dufarge,
alegres y encantados por su hazaña padre e hija se acercaron al hombre que ríe
para admirar su obra pero este los sorprendió, sacando fuerzas de lo más
profundo de su ser regurgitó las balas lanzando una terrible y espantosa
carcajada, esto provoco que los corazones de lo Dufarge estallaran y murieran
en los pies del hombre que ríe. Si bien ellos murieron el hombre que ríe seguía
gravemente herido atado al árbol, con las pocas fuerzas que le quedaban pidió
ayuda a los animales del bosque para que llamasen a Omba, el viaje fue largo
Omba llego donde su amigo pero ya era muy tarde, no pudo ni siquiera tomar un
sorbo de su sangre de águila, tan solo llamaba a Ala Negra, Omba le revelo que
los Dufarge lo habían matado, el hombre que ríe suspiró desgarradoramente
quitándose la máscara con sus últimas fuerzas, este fue el final para el hombre
que ríe. Allí termino la historia, ninguno de los comanches se atrevió hablar.
Pienso que este cuento se llama el hombre que ríe haciendo alusión a todas las
dificultades que tuvo que pasar este hombre, le deformaron la cara, sus padres
no quisieron pagar su rescate, tuvo enemigos que lo querían asesinar,
especialmente los Dufarge, pero a pesar de todo aquello él nunca perdió su
humanidad, siempre fue persona inclusive mejor que nosotros, se levanto y
renació de cosas horribles, nunca perdió su capacidad de reír, de reírse de sus
enemigos, de reírse de situaciones, nos demuestra que el reír es el remedio de
las pesadillas y que mejor ejemplo que este “hombre que ríe”. Al analizarlo
pienso que el hombre que ríe simboliza al jefe, él creó a este hombre que ríe
para de cierta manera desahogarse, contarle en forma de cuento al club de los
Comanches, sus más íntimos secretos, sus emociones y sentimientos, para
liberarse de la carga de utilizar una máscara toda su vida. Todo lo que le
sucede al hombre que ríe es en realidad lo que el jefe atraviesa, si bien no es
tal cual, de una manera implícita va contando su historia. Esto se ve reflejado
de una forma más clara cuando su relación con Mary va en declive, cuando
terminan, ahí el decide matar al hombre que ríe (refiriéndose claramente a lo
que le sucede interiormente al jefe con esta situación), sin antes mostrar su
cara y morir a rostro descubierto.
